Recientemente he tenido la oportunidad de participar en un evento de Managing the Future, sobre “Retos y riesgos en la Administración pública para la sociedad poscovid”, y, en mi caso en particular, para abordar los retos y riesgos en la gestión de los Fondos Europeos, de los Next Generation UE vinculados al Instrumento Europeo de Recuperación y al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Retos y riesgos que básicamente son la cara A y la cara B, de la misma moneda, y que coinciden sustancialmente con los expuestos cuando hablaba de los retos (inaplazables) de las AAPP para este 2021 y en gran medida son coincidentes, pues no olvidemos que la finalidad de estos fondos es, precisamente, dar paso a un nuevo modelo de gestión, tanto desde el punto de vista de la administración pública como en relación con el modelo productivo, de ahí la referencia a “proyectos de país”. 

Una vez conocida la norma que se aprobaba específicamente para este tema, el Real Decreto-ley 36/2020, de 30 de diciembre, por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, (una primera aproximación puede consultarse aquí y aquí.

Porque, no lo olvidemos, estamos hablando de una gran cantidad de recursos, 140,000 millones, de 72 mil millones para el horizonte 21-23, pero más allá de una visión economicista hay que elevar la mirada y aprovechar la oportunidad para mejorar el conjunto de la gestión pública, y para ello debemos pararnos un momento a reflexionar sobre los retos y riesgos que ofrece este escenario, y alcanzar los primeros y superar los segundos, tal y como examinamos a continuación: 

Retos

  • Modernizar la administración

La norma se expresa con meridiana claridad hablando de la necesidad de superar los cuellos de botella, los obstáculos, es decir, burocracia, cargas administrativas, para ello, primero tendremos que conocer dónde están, su impacto y cómo las resolvemos. Las leyes no hacen milagros, pero sin esa modernización. Esa modernización afecta básicamente a dos escenarios, el digital, es necesario finalizar con el proceso de transformación digital y el de las personas, fijando flexiblidad, hablando de evaluación del desempeño. 

  • Aprovechar las sinergias y oportunidades de la colaboración público-privada

Uno de los grandes retos del proceso de recuperación es comprender que resulta necesario tejer alianzas público-privadas para sallir de la crisis, para cambiar el modelo productivo, y modernizar las instituciones. La apuesta se ha concentrado en una nueva figura que está concentrando las miradas: los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica, los PERTE, un modelo exploratorio que esperemos ofrezca los resultados previstos.

  • Cambio en el modelo productivo y de gestión, basado en los datos 

Directamente relacionado con los dos anteriores, las posibilidades de la información, de los datos abiertos y la utilización de las tecnologías disruptivas, básciamente la Inteligencia artificial, abren un espacio de trabajo a seguir. Lla Exposición de Motivos se refiere expresamente a la necesidad de transformarnos hacia una estructura más resiliente que permita que nuestro modelo sepa enfrentar con éxito otras posibles crisis o desafíos en el futuro. Para ello será clave encarar las doble transición, digital y ecológica, tomando como hoja de ruta la Agenda 2030 y los ODS, que deben integrarse de forma transversal en los proyectos del Plan.

  • Gestión íntegra y transparente 

Debemos evitar que la tensión legalidad/eficacia rompa con los mecanismos de prevención y lucha contra la corrupción, que justifique una menor transparencia. No pueden negarse episodios pasados de falta de transparencia en la gestión vinculados a la situación de emergencia, tampoco las voces críticas que afirman que la transparencia supone mayor burocracia, que los controles son una gran carga administrativa. No lo son. Al menos la transparencia bien entendida, no los controles meramente formales, sino la que trabaja desde el inicio, aprovechando la tecnología y utilizando la información al servicio de la mejora continua en los servicios públicos. 

Imagen del panel (con Elvira Torres, Laura González, Pablo Ortega, Jordi Solé y Nieves Fernández)

   II.- Riesgos

  • Procrastinar 

En la administración pública somos auténticos expertos en procrastinar. Podríamos poner uno y mil ejemplos reales. De hecho, con dos palabras será suficiente: administración electrónica. Hace ya más de 4 años que se contemplaba este riesgo, como decíamos aquí, y al final ha tenido que ser la pandemia la que ha supuesto la verdadera palanca de cambio. Lo mismo puede suceder con la gestión de los fondos, los datos del Tribunal de Cuentas Europeo aportan datos poco esperanzadores en relación con el bajo grado de absorción de los fondos, en el caso de fondos del programa operativo 2014-2020 (Más de 55 mil millones), el grado de ejecución 34% (datos a octubre 20), aunque decidido el 80%, y todavía queda recorrido para su ejecución.

  • Gastar, no Invertir 

Parece una frase hecha, pero no lo es, la visión puramente economicista que se ha dado “tenemos 140.000 millones para gastar”, no anima a pensar que estamos en la línea correcta. En este caso será clave la planificación estratégica, el seguimiento y evaluación permanente, pero sobre todo el “marcaje” de la Unión Europea, fijando las instruciones y directrices del destino de dichos fondos, la que evitará que simplemente gastemos. Es importante echar la vista atrás y recordar episodios pasados, como el Plan E, y otros paquetes de medidas, en los que no se optimizó el gasto adecuadamente, hay que aprender de errores. 

  • Maquillar y no transformar

La Unión Europea apela a la necesidad de abordar reformas estructurales, de hecho, se ha convocado a Bruselas a la Vicepresidenta Calviño (“Primer examen: el Eurogrupo pide a Calviño que aclare cómo va el plan de reformas para recibir los fondos”) , donde explicará las 170 reformas del Plan a aprobar y que se contemplarán en 30 capítulos, muy diseminadas para que sumen más en retos como la igualdad de género, el trabajo a distancia, rehabilitación de viviendas, entre otros. Habrá que leerlo.

  • Riesgos financieros y de fraude

La falta de transparencia y la flexibilización de controles para agilizar la ejecución de los proyectos vinculados a los fondos supone un riesgo claro de irregularidades, e incluso de corrupción. Porque hablamos de ámbitos muy sensibles a dichos riesgos: contratación, subvenciones, gestión económica y presupuestaria, el «core» de un mapa de riesgos. La Inteligencia artificial, la automatización en la gestión y extremar la transparencia en todas las fases de la gestión debería servir de mecanismo de control de dichos riesgos, así como el control efectivo por cada uno de los agentes implicados en este proceso.

  • Deslegitimidad y pérdida de crédito: frustrar la recuperación

Después de haber «vendido» los Fondos Europeos como el Eldorado de la recuperación post covid a propios y extraños no se puede fallar a la ciudadanía, supondría una grave pérdida de legitimidad (una más). Porque el peor de los riesgos es profundizar en la brecha social y económica que se producirá, que se está produciendo ya por la crisis, que toda esta ingente tarea no sirva a la finalidad pretendida, y que no salgamos ni más resilientes ni habiendo aprendido nada, una vez más. No nos lo podemos permitir como país, no nos lo podemos permitir como sociedad.

En conclusión

La norma de la revolución administrativa se ha quedado corta. Creo que admite poca discusión, pero las personas, el enfoque organizativo y la capacidad de elevar la mirada nos permitirá  aprovechar el escenario digital y alinear las personas en la dirección correcta, tal y como se plantea Gerardo Bustos acertadamente en ¿Es la gestión de los Fondos Europeos un ensayo de agilización y simplificación administrativa?.

Quiero pensar que estamos ante la primera piedra del cambio, hace poco en la ponencia «Re-Evolución Administrativa para la gestión de los Fondos NGEU: RDLey 36/2020», impartida, impartida para ADEIT y tras revisar los distintos aspectos del nuevo marco legal finalizaba con una slide “Destellos de luz”, viendo (o queriendo ver) las semillas del cambio, como se recoge en la imagen de cabecera de la entrada: planificación estratégica, evaluación del desempeño, liderazgo, flexibilidad, colaboración público-privada. Si la música suena bien, probemos a ponerle letra.

Todavía estamos a tiempo. La aprobación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que se presente a Bruselas, las reformas que todavía están por venir pueden permitir el comienzo del cambio. Porque la filosofía debe ser la de abordar reformas estructurales, no puntuales ni coyunturales, como apunta Julio Tejedor en “Problemas generales, soluciones estructurales”. Aprovechemos la ventana de oportunidad, puedes ver íntegro el vídeo del panel en el siguiente enlace.