Contratos desiertos, un único licitador…Qué está pasando en la contratación pública?

Qué está pasando en la contratación pública ⁉️

En el IV Congreso de Contratación Pública de Valencia, me plantearon una pregunta en relación con el escenario en el que cada vez más contratos quedan desiertos o cuentan con un único licitador, tal y como se lleva señalando en prensa en los últimos tiempos, tal y como puedes ver en la siguiente noticia: El número de contratos públicos sin cubrir se multiplica por tres con las alzas del SMI . Y no, a pesar de que contar con un único licitador es una de las banderas rojas de fraude y corrupción, no siempre es una bandera roja que indique un error en la tramitación, una limitación a la concurrencia en los pliegos o algún caso de corrupción. En muchas ocasiones es, más bien, un síntoma de un problema estructural que está afectando a muchas, muchísimas administraciones públicas, que cada vez están encontrando más problemas para contar con la suficiente concurrencia que garantice competitividad y buenas ofertas.

La pregunta es:  ¿Dónde están los contratistas? ¿Por qué no se presentan? ¿Ya no es atractivo contratar con la Administración pública?

Las causas que pueden justificar este escenario son diversas y acumulativas, tal y como tuve ocasión de explicar al público asistente, pero básicamente pueden concretarse en tres:
1️⃣ El precio
En muchos casos, el presupuesto de la obra, servicio o suministro, no se ajusta a los precios reales de mercado, el factor para decidirlo directamente es el presupuesto del que se dispone, o bien no tenemos la información, conocimiento o criterio suficiente para calcularlo, y distintas variables de ésta situación.
Pero todavía puede ser y es todavía peor. Si pensamos en las condiciones aplicadas a ese precio, que será una constante durante un prolongado período de tiempo en función del tipo y objeto del contrato,  entre otras, en el ranking de las que lo hacen aún menos atractivo podemos encontrar:
❌ Falta de revisión de precios.
❌Aplicación de la Ley de desindexación.
❌Incertidumbre por factores externos que no se pueden repercutir, como la subida del SMI o la reducción de jornada.
2️⃣Los plazos
En muchos casos, las tramitaciones de urgencia (que no son urgentes, sino tan sólo fruto de la falta de planificación, de cuellos de botella en la gestión o falta de decisión) reducen los ya de por sí exiguos plazos para, primero, decidir presentarse, y, segundo, la adecuada preparación de la oferta en las condiciones que exige la administración.  Pero también los plazos de ejecución del contrato, basados en ocasiones en factores ajenos, como la necesidad de justificar una subvención (un factor observado en contratos financiados con los FNGEU)  más que en la realidad del contrato, que conducen, en la práctica a la imposibilidad de ejecutar en tiempo y forma y, por tanto, muy disuasorio de presentarse.
3️⃣ El poder de la Administración
La configuración de los poderes y prerrogativas de la Administración constituye también un elemento que inclina la balanza del riesgo que asume hoy en día un contratista. Pensemos en la posibilidad recogida en el art. 29.2 LCSP de imponer prórrogas forzosas, en el contexto económico del contrato comentado. Una realidad en la que el órgano de contratación ostenta la prerrogativa de interpretar los contratos administrativos, resolver las dudas que ofrezca su cumplimiento, modificarlos por razones de interés público, declarar la responsabilidad imputable al contratista a raíz de la ejecución del contrato, suspender la ejecución del mismo, acordar su resolución y determinar los efectos de esta, no parece equilibrar mucho la relación.

📌 En definitiva, 

Con este escenario, la ejecución del contrato va mucho más allá del riesgo y ventura que caracteriza esta relación bilateral, y generan inseguridad jurídica para las empresas, que conducen al resultado de escasa o nula concurrencia, pues la incertidumbre no es un buen incentivo.

❌ Pensar que un contrato sin ofertas o con un solo licitador es una “bandera roja” es simplificar demasiado. Estamos ante una dificultad real en la ejecución de la contratación pública, que exige revisión, diálogo con el mercado y adaptación a una nueva realidad económica y jurídica, si queremos seguir en la línea de colaboración público-privada que debe ser la contratación pública.,

💬 ¿Te suena? ¿También lo estás viviendo en tu administración?